HISTORIA DE LA R.·.L.·.ALTUNA
Nuestra R.·.L.·.Altuna, nº 52 de la Gran Logia Simbólica Española, inició su andadura en 2001, queriendo heredar la tradición de otra logia anterior de ese mismo nombre, también donostiarra, la R\L\Altuna nº 15, que realizó sus trabajos entre 1932 y 1936, fecha ésta última en que fue cerrada violentamente por las tropas nacionales, insurrectas a la legalidad republicana. Por ello, nuestro actual anagrama, que figura en esta presentación, es el mismo de esa anterior R\L\Altuna republicana.
Para una mayor información sobre aquella logia Altuna, recomendamos el libro "Los masones" de Francisco Rodríguez de Coro, editado en 1992 por la Fundación Sancho el Sabio de Vitoria (945-147800) y que está dedicado a la historia de la masonería vasca al sur de la frontera.
Al parecer aquella logia Altuna había inspirado su nombre en la persona de Manuel Ignacio Altuna y Portu (1722-62), insigne ilustrado nacido en el azcoitiarra palacio de Portu, cofundador de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País así como de la Compañía Guipuzcoana de Caracas, y amigo de Rousseau.
La primitiva logia Altuna, nº 15 del entonces existente Grande Oriente Español, en vista del creciente enrarecimiento de la situación política española, en febrero de 1933 pidió a la logia La Zélée de Bayona, que hoy perdura, la creación de una logia internacional conjunta "donde los hermanos de ambas democracias trabajaran por el acercamiento de los pueblos, discutiendo en común los problemas más importantes en orden a la unidad de los humanos en lugar de su división".
La nueva logia conjunta que se creó trabajó bajo los auspicios del Gran Oriente de Francia y llevó el nombre de Spartacus, aquel esforzado gladiador de Capua que trató de romper las cadenas de los esclavos de su tiempo y que logró poner en jaque, durante varios años, al orgulloso poder de Roma.
En 1935 la R.·.L.·.Spartacus, que tenía su sede oficial en Hendaya, estaba formada por más de setenta hermanos de ambos lados de la frontera, teniendo en su dirección a miembros de las logias La Zélée, L'Etoile du Labourd y Altuna. La experiencia quedaría truncada con la entrada en Donostia de las tropas franquistas en setiembre de 1936 y los locales de La Zélée de Bayona sirvieron de lugar de acogida de los refugiados españoles, masones o no.